
En aquellas candidaturas donde existe cierto rigor para acceder a puestos de salida quizás sea rentable, a tenor de lo visto, afiliarse a EU y luego negociar la seguridad de una concejalía con los competidores sabida la trayectoria de ciertos partidos a desbaratar listas comprando a los pusilánimes. Ejemplo de ello son las dificultades nacionalistas para presentarse en Morella y el intento de comprar la candidatura de EU en Almazora.
A quienes llevamos algunos años de militancia Comunista ya no nos sorprenden esos intrigantes que emboban a la militancia para encumbrarse como portavoces en las instituciones y después robar al partido su acta, desertando hacia la tibieza de una oposición menos contundente para defender los intereses de los trabajadores. Los sufrimos de toda condición, siempre con una característica común: atentos exclusivamente a la tarea de subsistir como asalariados de la política. Son alcaldes, concejales, diputados, hasta portavoces de gobierno y algún sonado líder sindical; tránsfugas asentando sus posaderas en el sosiego económico que brinda un lucrativo socialismo. Abominando de una juventud marxista, producto según ellos de la irreflexiva fogosidad juvenil, ciertos personajes educados para la moderación centrípeta han recalado en las filas del PP. Pero, acostumbrados a los debates a tumba abierta de la izquierda, resultan incómodos a la militancia neofascista del ordeno y mando, del palo y tente tieso, de la crispación y la mentira. Les es procaz, a este sector de la intolerancia, el verbo incontenible que ellas esgrimen, acostumbradas al debate feminista de la izquierda, donde la derecha las considera reposo del guerrero y magníficas trabajadoras, sin sueldo, de los fogones, la escoba y el mocho, reconociéndoles valores tradicionales como la sumisión y la docilidad conyugal con un estatus de pata quebrada y en casa para cumplir el deber de la santa procreación.
Los tránsfugas, para justificarse, nos culpan de su traición: El sindicalista que vende a los trabajadores en la negociación del convenio, el que firma retrocesos para la clase obrera, el que claudica ante la patronal, el asalariado del neoliberalismo y de la miseria globalizada, esgrimirá frases como productividad, moderación salarial, contención del gasto, perfil para el puesto y una retahíla que lo ubica en la deserción, no solo de los camaradas comunistas, sino hacia sus propios compañeros los trabajadores. De nosotros dirán que somos fósiles anclados al pasado, que defendemos la prehistoria y toda serie de lindezas con tal de desprestigiar valores tan preciados como la Igualdad, la Solidaridad, la Libertad. Por eso, acogiéndome al canon del buen político que considera en positivo la capacidad de encajar, encajo la prehistoria a la que pretendéis postergarnos, que neguéis la existencia misma de la clase trabajadora y la lucha obrera. A cambio os señalo tránsfugas y traidores, y pido a los trabajadores boicot total para las candidaturas que lleven traidores, tránsfugas y canallas infiltrados