dilluns, febrer 26, 2007

TRAIDORES


En aquellas candidaturas donde existe cierto rigor para acceder a puestos de salida quizás sea rentable, a tenor de lo visto, afiliarse a EU y luego negociar la seguridad de una concejalía con los competidores sabida la trayectoria de ciertos partidos a desbaratar listas comprando a los pusilánimes. Ejemplo de ello son las dificultades nacionalistas para presentarse en Morella y el intento de comprar la candidatura de EU en Almazora.

A quienes llevamos algunos años de militancia Comunista ya no nos sorprenden esos intrigantes que emboban a la militancia para encumbrarse como portavoces en las instituciones y después robar al partido su acta, desertando hacia la tibieza de una oposición menos contundente para defender los intereses de los trabajadores. Los sufrimos de toda condición, siempre con una característica común: atentos exclusivamente a la tarea de subsistir como asalariados de la política. Son alcaldes, concejales, diputados, hasta portavoces de gobierno y algún sonado líder sindical; tránsfugas asentando sus posaderas en el sosiego económico que brinda un lucrativo socialismo. Abominando de una juventud marxista, producto según ellos de la irreflexiva fogosidad juvenil, ciertos personajes educados para la moderación centrípeta han recalado en las filas del PP. Pero, acostumbrados a los debates a tumba abierta de la izquierda, resultan incómodos a la militancia neofascista del ordeno y mando, del palo y tente tieso, de la crispación y la mentira. Les es procaz, a este sector de la intolerancia, el verbo incontenible que ellas esgrimen, acostumbradas al debate feminista de la izquierda, donde la derecha las considera reposo del guerrero y magníficas trabajadoras, sin sueldo, de los fogones, la escoba y el mocho, reconociéndoles valores tradicionales como la sumisión y la docilidad conyugal con un estatus de pata quebrada y en casa para cumplir el deber de la santa procreación.

Los tránsfugas, para justificarse, nos culpan de su traición: El sindicalista que vende a los trabajadores en la negociación del convenio, el que firma retrocesos para la clase obrera, el que claudica ante la patronal, el asalariado del neoliberalismo y de la miseria globalizada, esgrimirá frases como productividad, moderación salarial, contención del gasto, perfil para el puesto y una retahíla que lo ubica en la deserción, no solo de los camaradas comunistas, sino hacia sus propios compañeros los trabajadores. De nosotros dirán que somos fósiles anclados al pasado, que defendemos la prehistoria y toda serie de lindezas con tal de desprestigiar valores tan preciados como la Igualdad, la Solidaridad, la Libertad. Por eso, acogiéndome al canon del buen político que considera en positivo la capacidad de encajar, encajo la prehistoria a la que pretendéis postergarnos, que neguéis la existencia misma de la clase trabajadora y la lucha obrera. A cambio os señalo tránsfugas y traidores, y pido a los trabajadores boicot total para las candidaturas que lleven traidores, tránsfugas y canallas infiltrados

diumenge, febrer 25, 2007

¡CARAY!


Un destacado político, al sumum de indignación, encabritado por la sinrazón de los cínicos argumentos que esgrimen los corruptos, empleó la expresión ¡Caray! En incontrolado arrebato de dignidad, y aunque la interjección resulte exigua para definir la personalidad del individuo en cuestión sí orienta bastante bien qué podemos esperar de quien increpa con semejante moderación. De imprecaciones y exabruptos existe en política un surtido corolario, por ejemplo: El ¡A la mierda! De Labordeta, dirigido a la derechona vocinglera, lo posiciona en un discurso campechano, sin florituras, en una política propicia para la bronca tabernaria, el pronto airado, antes que para la argumentación serena y detallada. Otro atrincherado del campechanismo, Camilo José Cela, amedrentaba a los senadores con ¡Joder! ...Y jodió la actual constitución colando en el texto su acento más franquista. Un locuaz político pretendidamente castellonero resalta su verbo huero con invocaciones clamorosas del orden de ¡Mare de Deu Siñó! Evidenciando con ello una raigambre de confesionario y beatería, misa mayor, primeros viernes y procesiones primaverales entre loores Marianos, así como el ejercicio de una política solapada, de conchabeo y manejos ocultos. Otra famosa dama de rompe y rasga suele gritar, perdidos los nervios, floridos exabruptos a la maldita oposición; al sonoro ¡Coño! Vivamente mencionado en un pleno, algún malintencionado ha querido identificarlo con el de la amiguita de la susodicha (exuberante damisela con quien la edil mantiene una tórrida relación lésbica) Ahora bien, dos expresiones sublimes que rezan en los anales de la cosa pública fueron aquel ¡Que venga Dios y lo vea! Del ya por entonces contaminado de eurocomunismo, Santiago Carrillo tras su inmolación ideológica en Moncloa. Y el desternillante ¡Manda huevos! De Trillo que representa, para quien circula guiado por el angosto Camino de la secta, tamaño pecado mortal, y sin par rebeldía en contra del incuestionable dogma. Para 2007 deseo una renovada primavera con lozanas interjecciones. Confío en nuevas caras expandiendo su enojo simplificado en contundentes exabruptos. Espero la voz lacerante de Marina Albiol increpando por las salas de la Generalidad, o las versadas lecciones de Pañella sintetizadas en concisos circunloquios. Deseo contemplar la roja estampa de Carmelo García flagelando corruptos mientras vivifica a esa seudo izquierda que sestea en el ayuntamiento de Castellón; ver a Carles Mulet arrancando puertas al campo, o seguir el paso firme y decidido de Gloria Marcos señalando los límites de la decencia. Finalmente escucharé el sensato y reflexivo discurso de mi camarada Marga Sanz anteponiendo los derechos de la clase obrera a los abominables intereses de la derechona corrupta. Por un mejor País Valenciano ¡Coño!

dijous, febrer 08, 2007

LA METÁFORA DEL BON XIC


El Bon Xic tuvo una esmerada educación, no en vano los santos putativos, artífices de una enseñanza cristiana como dios manda, le insuflaron los tradicionales preceptos que son valuarte de las esencias conservadoras y sedimento de la moral tricefálica

Los maledicentes pueblerinos, canalla de inferior casta, chismorrearon envidiosos acera de las millonarias herencias que acrecentaron la palmaria fortuna familiar del susodicho, cuantificada por encima de la facturación atribuida a la floreciente industria racholera, lo cual vendría a sublimar la idea de la propiedad privada, sus rentas y plusvalías tal cual su trasmisión, como eje fundamental de los derechos sociales. El deber de todo policía estriba en defender los valores fundamentados en la posesión de esa sagrada propiedad privada, velar por el acatamiento a los preceptos de la iglesia católica, proteger el indisoluble vínculo familiar, la unidad patria y hacer cumplir las leyes al vulgo insurrecto, lo cual digo a efectos de ciertas medidas tomadas contra algunos guardianes que contravienen los sacrosantos deberes legitimados por nuestra victoria en la santa cruzada de liberación nacional.

Saturado con estos principios no extraña su desvelo por apoyar aquellos estamentos o individuos cuya posición social basada en lo económico-político-religioso los equipare al rango superior de Alguien Nuestro. Por eso exige tolerancia sobre los excesos que estos puedan cometer, habida cuenta que los perjudicados no dejan de ser ciudadanos de otra calaña, ralea obrera a saber de recogedores de cartón, limpiadoras de portales, jornaleros o peones emigrados de otras provincias, cuando no parados: o sea la plebe, masa de condición baja obligada por nacimiento a condescender con los desatinos de los personajes de alcurnia como todo el mundo sabe, asume y es de uso común.

Evidentemente las leyes que rigen la convivencia entre castas han de favorecer los intereses de quienes crean empleo, industria y riqueza, de quienes transforman la ruinosa agricultura en floreciente industria: vistoso paisaje de humeantes fábricas y terrosas pilas que la grácil brisa mediterránea expande a los cuatro vientos espolvoreando las casas de los obreros. De quienes regeneran los míseros sectores productivos tradicionales del País Valenciano en verdoso césped golfero por donde arrastran su achacosa senectud los vejestorios privilegiados; en florecientes residencias o apiladas construcciones base de la industria turística de playa paseo y pipas.

Por eso resulta inaudito, vil estratagema de la desleal oposición, vengativa y rencorosa, que quien cumple estrictamente las premisas en que se basa el progreso y la regeneración de los pueblos, que quien sin pestañear ha impuesto la lógica de los hechos por encima de la obsoleta ley, que quien favorece el progreso de las personas que lo crean y disfrutan, que quien ha trabajado exclusivamente por beneficiar a quienes transforman esta sociedad primaria valenciana en una sociedad urbanicida, de turismo baratero, de parques temáticos, parafernalia y bambalinas, que quien ha luchado por transformar una sociedad de jornal, sueldo, anticipo y miseria en otra especuladora, de multimillonaria inversión, de compra y pelotazo, se vea acosado judicialmente, sentenciado, inhabilitado, avocado a la cárcel y, lo que es peor, a la dimisión.