divendres, setembre 22, 2006

¿Obispo, el tanga rojo es pecado venial o mortal




junio 2005
He aquí la cuestión por dilucidar que mantenía, a deshora en La Venta Germán, con un amigote de La Ribera. Él empecinado en uno y yo en lo otro, así pues, para que el asunto no quedara en agua de borrajas decidimos corroborarlo sobre la marcha, zanjando de paso tan enconada diatriba, en uno de los abundantes puticlubes que rebosan la carretera 340 habida cuenta de cómo promocionan, preventa, las excelencias que allí se sugieren. Tras arrebatados cotejos in situ (repaso excesivamente prolijo diría yo a tenor de lo que al caso concierne) tanto visuales cuanto táctiles así como de dispares sentidos (sin sentido) que omito aquí para no encrespar los ánimos de algún perverso lector, el caso se zanjó con absoluta unanimidad: ¡Mortal!. El pecado también, claro.
No obstante, en cuanto creyente que soy (creído crédulo de credos creíbles) me asaltan serias dudas, las cuales, pues que experto en la materia, someto a tan alta consideración fiándolo a su granado e irrefutable palique el cual sienta cátedra sobre asuntos peliagudos como los referidos al aborto, al divorcio, la píldora, la abstinencia sexual, a gays y lesbianas, o al mismísimo uso de condones. Únicamente soslayo tal aquiescencia, y perdóneme mosén, pero la pela es la pela, en asuntos económicos donde, al parecer, su apostolado resulta un tanto endeble; por no aludir a quebrantablemente quebradizo, según habladurías del irredento populacho descreído.
Porque, ciñéndonos al pecaminoso tema que nos atañe, vamos a ver, supongamos por ejemplo que en un convento de clausura observa algunas monjas usando tangas rojas...
Otrosí: Rectifico para que los timoratos no me tilden de irreverente (cómo va a detectar un célibe confeso asuntos de tal enjundia). Supongamos que llega Vd. a un convento y fisga, tendidas, o sea: quitadas y, colgadas, puestas a secar las indecorosas calzas (Nunca puestas y, todas colgadas, tendidas esas secas cuitadas) Me imagino a su Excelencia pensando (entre otras cosas) ¡Date! Aquí hay gato encerrado (Utilio el felino en cuanto a frase hecha no en sustitución del conejo, animal que aquí no viene al caso).
¿Ve como hay falta? La propia suspicacia en el señuelo evidencia lujuria, lascivia, tentación... Pecado. Pues sabido es que, en el recato y decoro, el negro para salir o el blanco alivio de andar por casa vienen a resultar, en prendas íntimas, colores sumamente adecuados si con pernera se diseña tan equívoca botarga. Porque, esa es otra, nada de encajes ni blondas, fuera calados, vainicas, tules, ligueros y demás zarandajas, lo cual solo hace que la pieza sirva para lo que no es. Por lo tanto Eminencia es momento oportuno de que su florido y arrebatado verbo se signifique en materia tan al día cuanto de primerísima atención municipal. ¿Son pecado venial o mortal los lascivos tangas rojos? ¿Difiere el vicio a que ocurra dentro o fuera del vínculo matrimonial? ¿Resulta caída en aborrecido incesto obsequiar tan desdichada prenda a descendientes o ascendientes de primer orden? Dilucídeme Vd. esta diatriba, Padre, (putativo, o sea: P.P. A cada quién lo suyo, con perdón, buen rollito, y sin ánimo de ofender) porque estoy que no vivo con tanto pecado y tanta perversión.

1 comentaris:

Anònim ha dit...

I found this site using [url=http://google.com]google.com[/url] And i want to thank you for your work. You have done really very good site. Great work, great site! Thank you!

Sorry for offtopic