dijous, setembre 07, 2006

EL IMPERIO DE LAS CUCARACHAS


marzo 2006

Surge de las entrañas foscas un abigarrado tumulto en demanda de espacio, y un impulso que nos mueve a impedirlo. Puestas sus esperanzas en la desidia municipal, están ya en medio de la calle. ¡No!, no es la anhelada República, amor, es el reinado de la negligencia y la dejación, el gobierno de la indolencia y el abandono. Es el imperio de las cucarachas.
Tranquilos los corruptos, compinches asociados y filibusteros varios, esta vez no me refiero a vosotros. No es una metáfora para defraudadores de hacienda o acaparadores de favores, ni una figura retórica que veladamente apele a quienes utilizan las instituciones públicas y el dinero del contribuyente a beneficio propio y de sus cómplices. No se refiere a esos iletrados que vegetan al socaire de los pusilánimes. Esta vez estoy mentando a las otras cucarachas, o sea, al insecto orgánico
.
Así doy gracias, cual devoto naturalista, al competente (¿) concejal del Bloc por exhortarnos a contemplar al brillante animal alado conquistando la ciudad y observar su comportamiento urbanicida: Como vorazmente se nutre en los bares con la ensalada y las tortillas, se pasea por la sepia y nada plácidamente en la salsa de las albóndigas, como defeca en los untosos callos y nos liba la leche y el azúcar, se aparea en el pescadito frito y pone sus huevos en los calamares a la romana y en las turradas cortezas. Como sus larvas abandonan el amparo de los recovecos en la tibia cafetera para engordar bajo las longanizas y la morcilla frita, el boquerón y la sangueta encebollada.
Mi sincero agradecimiento por obligarnos a la delicia contemplativa de ese alargado insecto alígero, el cual, diríase resplandeciera el brillante ocre en todo su lustre al exhibirse ostentosamente tras dejar la alcantarilla y el sumidero, la cloaca y el desagüe. Gracias por darnos a escuchar el crujiente sonido, a costra despachurrada, cuando revienta su tórax feneciendo al pisotón, por dejarnos sentir el chasquido crepitante de vísceras aplastadas y humores chafados.
Es el sumiso agradecimiento colectivo del mercado y los establecimientos aledaños donde cucarachas y ratas disputan el espacio a las depauperadas palomas esperando atacar, con alevosa nocturnidad, la variada gama de géneros expuesto a su degustación. Es el reconocimiento de una importante entidad bancaria que cerró la sucursal de la Av. De Burriana, perdida la guerra contra la alfombra móvil que atosiga a empleados y clientes. Es el mutismo amordazado de un veterano supermercado ubicado en el centro donde las cucarachas gotean por los conductos del aire para enseñorearse de la múltiples ofertas diarias. Es, competentísimo (¿) concejal del Bloc, el arrebatado entusiasmo del pueblo de Castellón invadido por las cucarachas

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