publicat dissabte passat per Levante de CastellóMenos para Benicassim, en cuyo pleno municipal (chulesco y bronco, como siempre) la derecha benicense proclamó su rechazo hacia la proyectada desaladora, alegando lo contaminante de tal opción, lo cual contradice a sus homólogos en Oropesa y Cabanes quienes arguyen lo contrario, u omiten argumentar acogiéndose al tempo político de quien calla otorga. Contradicen asimismo al eminente catedrático de
No obstante, sintonizo con el lema de la pancarta que el PP en plena precampaña, a la desesperada por la sangría de votos efecto de la corrupción, cuelga en Diputación ¡Agua para todos! Dato nimio que no atempera la verborrea tras la que esconden su galopante corrupción resulta el trabajo, a turnos de ocho horas en las atomizadoras, consistente en chorrear agua a presión (a raudales) para asentar el polvo que, aventado, contamina la ciudad (Bendito polvo que nos da de comer expresan, cual artero proxeneta, algunos vecinos de L´Alcora) Insignificante derroche para los intereses propagandísticos que barajan son los desbordados cauces provenientes de la fuga de destartalados regueros que inundan carreteras y anegan caminos rurales. ¡Agua para todos!... los jardines, los campos de golf, los PAI, los ruinosos parques temáticos ¡Agua para todas!... las piscinas, las excelsas urbanizaciones; para el vistoso césped. Agua pide la agricultura, la ganadería, la industria, el turismo (menos Benicassim) ¡Agua! ¡Agua!
Agua dulce-agua salada canta Julito Iglesias mientras embolsa las derramas millonarias que derrochan, con el dinero de todos los valencianos, el ínclito Zaplana y el ultra católico Camps. Agua dulce-agua salada trajina el PSOE. Agua dulce-agua salada nos ofrece el PP sin aportar una gota; ni Zaplana, ni Camps, ni Aznar: de agua para el País Valenciano cero pelotero. ¡Agua! Claman constructores, agricultores, hosteleros, azulejeros ¡Agua! Y al amparo del clamor que produce la sequera los aprovechados arriman el ascua a su sardina: ¡Agua para todos! De tan manido el término se teoriza, se transforma en pura entelequia política para tornase, agua clara, en roña arrojadiza que a todos embadurna. Agua de Narbona contra agua de Camps. Agua de Fabra contra agua del Delta. El agua de Aragón, la de los Catalanes, el agua de
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